Amada ausente
Por el aire tu silencio
de repente me ha llevado
en este atardecer tan frío
a esperarte en un portal,
donde volvería a decirte
que mi corazón te nombra
a cada paso, a todas horas,
no podría quererte más
y mentiría si ahora niego
que deseo sellar tus labios
con el calor de los míos
como la primera vez,
que desde aquel juramento,
por muy lejos que tú estés
de mi nunca te habrás ido
porque no te olvidare,
y cuando lleguen temores
remontaré hasta el pasado
para no ver que tu ausencia
es caminar sin ilusiones,
vida, ya se acerca la noche,
voy a ir recogiendo mi llanto
y el pañuelo de las penas
mientras te cambio las flores.
