Desde entonces
Las aves tienen su nido,
yo tuve que buscar el mío,
fue como volar sin alas
para atravesar un país
contemplando la miseria.
Perdido en este laberinto
no se acordaron de mí,
y de aquella vida nefasta
se quebraron los vidrios
que adornaban la puerta,
desde entonces camino
descalzo en un corredor
donde intento sobrevivir,
si no me depara el destino
otro año más de tristeza.
