Capítulo final

Ahora que no te presiento
tras cinco años y un día
sale libre el desengaño
por una ventana abierta,
ahora que no reconozco
el cariño y la templanza
se disfraza de febrero
la mentira y el tormento.
Mi error es duna de sal
para la sed del recuerdo,
con tu adíos se va el espíritu
de lo que fueron promesas,
mis ilusiones cenizas
por el puente en el levante,
penitentes sin pecado
por los confines del desierto.
Desde el alma
en el destierro...
se cierrra la puerta.
